Acerca de Ramón Cairo

Ramón Cairo

Conozco a Ramón Cairo desde hace muchos años. Pero desde hace catorce temporadas, marchamos juntos en una senda que empezó siendo un sueño y hoy es una realidad: Revista Ring Side.

Si dijera que Cairo es mi mano derecha, estaría abreviando la realidad, porque también es la izquierda. Como suele ocurrir en periodismo, cronista y fotógrafo están casi encadenados: uno no puede desarrollarse sin el otro.

Así, con Cairo, hemos ido forjando no solamente la revista, sino que desde el año pasado, estamos juntos en Ring Side en el Aire, por AM 910, La Red.

Cairo es el tipo que sabe poner el ojo donde está la noticia, el que se mete en el vestuario al que nadie entra, el que es invitado a una fiesta porque sea quien sea el huésped, sabe que Ramón jamás fallará con sus códigos. Así como los periodistas callamos mucho más de lo que contamos o escribimos, Ramón sabe poner a un costado la cámara sin que se lo pidan, de la misma manera en que es capaz de enfocar antes de que se lo soliciten.

Lo que quiero decir con esto es que, cuando un boxeador llega a Ezeiza con un nuevo cinturón, va derechito a Corti -el estudio de Ramón- para que le saque la foto. Que cuando la hija de un dirigente o un promotor o un boxeador cumple añós, Ramón es el invitado número uno. Y que, si en la intimidad del vestuario hay un llanto que el protagonista nunca querría mostrar, Ramón sin preguntarlo, será capaz de mirar a otro lado, puesto que tiene la grandeza de renunciar a una primicia para conservar al amigo.

Este es Cairo, hombre de pocas palabras y al mismo tiempo de una sola, hombre que en silencio, con muchas ganar de aprender, con la sencillez del que cuando no sabe pregunta y cuando sabe algo es capaz de brindar un consejo sin hacer estridencias, maneja tanto los códigos de la vida como la apertura de un diafragma.

Que tenga ahora su página me encanta, pues será bueno que abra su cajón de fotos para que ustedes lo conozcan un poco más.

Así como en su momento lo hizo El Tano Olivieri primero, o Pablo Zam más tarde o el querido Pancho Espiani luego, hoy Cairo es una marca registrada por sí sola. Es capaz de tener el debut de amateur de la Hiena Barrios o el primer campeonato ganado por el más modesto aficionado, porque en su álbum caben todos, no solamente los campeones, sino también hasta el más modesto boxeador.

Así es Ramón y por eso debo decir que, respetando profundamente al profesional, prefiero decir que es ni más ni menos que amigo. Mi mano derecha (y la izquierda también).

Imagen y camino

Es muy difícil ser objetivo cuando se habla de un amigo, y ahora me encuentro en esa situación. Además y por si fuera poco tengo que hablar de el trabajo de un amigo, de su obra.

Amigo de camino largo y compartido, Ramón es una persona muy especial para mi, los motivos son muchos y no importan ahora, solo puedo decir que mi camino recorrido en el boxeo y en la vida ha sido sin dudas a la par del suyo.

Buscando ser lo más objetivo posible encontré la solución al problema. La solución es la propia obra, un maravilloso recorrido por más de 25 años registrando con su cámara momentos únicos e inolvidables, momentos que son historia y mañana sin lugar a dudas serán leyenda.

Más de un millón de fotografías en un archivo que hoy comparte con ustedes en un fascinante recorrido que va desde el Luna Park a Las Vegas, De los sueños de novatos a la gloria de los grandes campeones de este tiempo, en fin, una obra indispensable a la que sin lugar a dudas habrá que recurrir a la hora de escribir la historia de nuestro boxeo en las ultimas tres décadas. Bienvenidos.

Eduardo Zalazar

Ramon Cairo Ramon Cairo Ramon Cairo Ramon Cairo Ramon Cairo